La preocupación por la calidad del agua que abastece a Tijuana ha vuelto a resurgir, tras las declaraciones de Eduardo Sánchez, secretario de la Comisión Estatal Ciudadana del Agua. En un reciente pronunciamiento, notificó que el agua presente en la presa Abelardo L. Rodríguez no es segura para su uso urbano, mencionando que existe evidencia de la contaminación por escurrimientos de aguas residuales en la zona.

Fuente: Ángeles García / El Sol de Tijuana
Contaminación Reportada
Durante su intervención, Sánchez destacó que las autoridades han detectado indicios claros de que varios fraccionamientos cercanos están vertiendo aguas residuales hacia la presa. Esta situación ha generado cuestionamientos sobre el suministro de agua a la ciudad, ya que manejar un recurso hídrico contaminado es un riesgo inminente para la salud de los ciudadanos.
"Hay algunas indicaciones de que fraccionamientos están escurriendo aguas residuales hacia la presa. Actualmente, recibe descargas de escurrimientos de los alrededores”, precisó el secretario.
Este escenario se agrava aún más dado que un proyecto del Acta 333 del Tratado de Aguas de 1944 contempla el envío de aguas residuales tratadas desde plantas como La Morita y Arturo Herrera hacia la presa. Aunque esto podría garantizar un suministro constante, también plantea una serie de desafíos normativos.
Implicaciones Normativas y Necesidad de Cambios
A pesar de las potencialidades de reutilización del agua tratada, Sánchez hizo hincapié en que la Norma 127 de la Secretaría de Salud prohíbe que el agua potable provenga de fuentes de aguas residuales. Este aspecto queda en el centro de la discusión, pues a la luz de la normativa vigente, usar agua da la presa para consumo humano conllevaría serias implicaciones legales.
“Desde la perspectiva de esta norma, estaría prohibido utilizar el agua de la presa cuando se llene con agua residual tratada. No se ha establecido el entramado legal que requiere la utilización intensiva de este tipo de agua”, añadió.
Es innegable que cualquier modificación o adecuación en el marco normativo se vuelve urgente. Los impactos sobre la población si no se toman medidas a tiempo pueden ser devastadores, no solo desde el aspecto de salud pública, sino también en términos de la capacidad de respuesta ante la creciente demanda de agua potable en Tijuana.
Conclusiones y Recomendas
La advertencia del secretario pone en evidencia la realidad crítica que enfrenta Tijuana relacionada con el abastecimiento de agua, un recurso esencial para la vida y el desarrollo. Este dilema no solo resalta la necesidad de evaluar de forma más rigurosa la calidad del agua que consumimos, sino que también demanda una atención inmediata por parte de las autoridades competentes para asegurar que la salud pública no se vea comprometida.
Es imperativo que tanto el Gobierno Estatal como los ciudadanos permanezcan alertas, involucrándose en diálogos constructivos y proactivos que lleven a la creación de soluciones viables y sostenibles. Solo así se podrá enfrentar de manera efectiva la crisis hídrica que se cierne sobre la región.