La Reina Sofía. Un reconocimiento a la poesía mexicana
Diciembre 3, 2009
El diario Milenio publicó el 18 de noviembre de 2009 en sus paginas de cultura, el Premio de Poesía Iberoamericana, entregado por la Reina Sofía, a nuestro miembro honorario José Emilio Pacheco. El escritor y poeta estuvo acompañado en la ceremonia por su esposa la escritora y periodista Cristina Pacheco, miembro distinguido de este cuerpo colegiado.
El poeta recibió ayer, en el Palacio Real de Madrid, el premio “Me identifico –dijo-, con los osos que ven desaparecer el suelo de hielo…y sobre un témpano se pierden en el mar que es el morir…Escribimos poesía porque es una forma de resistencia contra la barbarie”, afirmó el autor de Las Batallas en el Desierto).
MADRID: José A. López y Agencias.
Foto: EFE
INICIO DE TEXTO PERIODÍSTICO.- El extraordinario protocolo que rodea a cualquier acto de la Casa Real española, contrastó con la sencillez de José Emilio Pacheco. Su palabra fácil en esa voz grave y hasta cansada, además de la claridad en la lectura de su discurso, dejó boquiabiertos a varios de los asistentes en el Salón de las Columnas del Palacio Real, donde el poeta mexicano recibió ayer el Premio de Poesía Iberoamericano de manos de la reina Sofía.
Un prestigioso premio a toda su trayectoria, pero que, en su opinión y según reconoce, es un “galardón también para toda la poesía mexicana y latinoamericana, que es muy buena comparada con la situación social que vivimos”.
En sus palabras de gratitud por el galardón, Pacheco se refirió a las “trágicas circunstancias” que atraviesa el mundo en general, sin olvidar a México.
El escritor recordó que “nací a mediados de otro año horrible, 1939, y sin embargo me libré de los desastres de la guerra. No sufrí los bombardeos, las batallas, las persecuciones, los campos de exterminio. Todo lo experimenté a distancia y no por ello dejó de imprimirse en cuanto he escrito”.
“Ahora la violencia y la crueldad extremas son mi pan cotidiano (…). A ello se suma la visión agravada del hambre y la miseria en México y en el mundo”, continuó.
En su discurso, el poeta confesó: “no dejo de pensar en la angustia de quienes se quedan sin trabajo y de los jóvenes que no encuentran el sitio para el que fueron preparados”. Expresó que en 2009, muy a mi pesar, me he identificado con los osos que ven desaparecer el suelo de hielo y nieve que los sustentaba y sobre un témpano se pierden en el mar que es el morir”.
Horas antes, Pacheco se reunió con periodistas y antes que nada pidió disculpas por considerarse un “nulo entrevistado”, ya que siempre dice lo que su entrevistador quiere oír.
BROMISTA Y MODESTO
En tono de broma, se negó a ser reconocido como “el mejor poeta mexicano vivo”, como lo consideró la revista Letras Libres.
Mencionó sentirse muy satisfecho con el premio y cuando se le preguntó qué haría con los casi 63 mil dólares del premio, dijo: “A esta edad, lo único que se puede hacer es invertirlo en gastos médicos. Si esto me lo hubieran dado más joven me lo habría gastado en Ibiza o en casinos”, bromeó.
Dijo que ya no aspira a recibir otro premio en su vida. En todo caso, lo que en verdad le tiene “preocupado”, es que desde que se enteró de que había ganado el Reina Sofía “no he podido escribir una sola línea y esto no me había pasado nunca”, y reiteró su ineptitud para recitar sus propios poemas y su rechazo por las lecturas enfáticas que hacen los actores.
Al preguntársele por qué escribe poesía, su respuesta fue tajante: “Escribimos poesía porque es una forma de resistencia contra la barbarie. Eso es solamente lo que se me ocurre como respuesta”.
El autor de Morirás lejos explicó que la presencia en su poesía del paso del tiempo y la preocupación por lo efímero “es consecuencia directa de haber nacido y vivido en México”, donde todo desaparece “a un ritmo brutal”. Un paralelismo semejante sucede con los poetas que cuentan con una “tasa de mortalidad de la literatura espantosa”. “Los autores consagrados pasan a ser enseguida olvidados”, se lamentó.
El poeta y miembro del jurado de esta edición, Jaime Siles, indicó que Pacheco es un autor “polimórfico que jamás ha perdido de vista ni la comunicación ni la humanidad.
Destacó su concepción colectiva del texto frente a la autoría personal, su tono medio como si hablara desde la intimidad y su múltiple complejidad de espacios, tiempos, memorias y personas poemáticas. Otro de los aspectos reseñables es, para Siles, su visión del amor que él mismo considera “mucho más importante que su obra”.
A propósito de la obtención del galardón, Pacheco acaba de ver publicada Contraelegía, antología patrocinada por Patrimonio Nacional y la Universidad de Salamanca que incluye tres poemas inéditos, fotografías y manuscritos. Francisca Noguerol, editora y autora del prólogo del volumen, elogió también a Pacheco, un “clásico incuestionable”, al que “ha leído” desde los 17 años.
La entrega del galardón cuenta con un homenaje póstumo a Blanca Varela, Mario Benedetti y José Antonio Muñoz Rojas, tres poetas que recibieron el Premio Reina Sofía en ediciones anteriores.
CARACTERÍSTICAS DEL GALARDÓN
El Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, inscrito en el Convenio Marco de Cooperación Cultural entre la Universidad de Salamanca y Patrimonio Nacional, tiene por objeto premiar el conjunto de la obra poética de un autor vivo que, por su valor literario, constituya una aportación relevante al patrimonio cultural común a Iberoamérica.
Los candidatos son presentados por la Academia de la Lengua de los países iberoamericanos, la Real Academia Española y los departamentos universitarios de Filología Hispánica, Filosofía y Literatura.
El galardón se compone de un diploma, una dotación de 42 mil 100 euros (unos 62 mil 638 dólares), unas jornadas académicas de estudio de la obra del galardonado en la Universidad de Salamanca con la presencia del autor, la edición de un poemario antológico, la encuadernación artística de un volumen del mismo, con destino a la Biblioteca del Palacio Real de Madrid y la organización de una velada de poesía.